En verano solemos acostarnos más tarde y levantarnos también más tarde, por eso no hace falta cambiar el horario de golpe. Si vamos adelantando la hora de dormir poquito a poco, el cuerpo se irá acostumbrando de forma natural y, cuando llegue septiembre, madrugar costará mucho menos.
Además, dormir bien ayuda a que los niños estén más descansados, de mejor humor y con más energía y concentración durante el día.
La clave es hacerlo sin prisas: 15 minutitos antes cada noche o cada pocos días hasta acercarnos al horario habitual del cole. Así la vuelta será mucho más suave. 💗📚✨

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