Leer unos minutos cada día ayuda a que los niños mantengan el hábito lector, mejoren la comprensión, amplíen vocabulario y vuelvan a concentrarse poco a poco después de las vacaciones. Además, si la lectura se hace en un momento relajado, como después de comer, antes de dormir o incluso en la playa, la asociarán con algo positivo y no con una obligación.
La idea es empezar con poquito: 10 minutos son suficientes. Lo importante no es cuánto lean, sino conseguir que ese pequeño momento forme parte de su rutina diaria. Así, cuando llegue septiembre, la vuelta al cole será mucho más suave. 📚☀️💗

No hay comentarios:
Publicar un comentario